En los días pasados (creo que sería mejor decir semanas pasadas) hice un pequeño paseo con mi familia a un pueblo cerca de donde vivo, cabe decir que vivo a las afuera de una gran ciudad. Más precisamente, fuimos a almorzar y a visitar a unos parientes lejanos. Además no fuimos al pueblo, sino que nos desviamos de la carretera principal.
Hacía años no iba, y como siempre, me sorprendieron las montañas, el aire, el paisaje y el ambiente. Todo es diferente a lo que veo en mi diario vivir, aunque viva a las afueras de una gran ciudad llena de buses yendo y viniendo, gente un poco grosera y algunos muy amables, en conclusión: en una pequeña ciudad. Pero lo que vi ahí es la riqueza del campo, de la naturaleza, tenía las montañas encima mío, escuchaba a los pájaros, simplemente fue mágico, fue una visión muy distinta del mundo, y aunque puede sonar muy zen, cada vez que voy ahí reflexiono sobre mi vida, y siento paz.
Quería compartirles esta pequeña experiencia y algunas imágenes, espero que ustedes también tengan un sitio así. Quizá más hermoso o más corriente. Pero que les llene de paz su corazón y les traiga una sonrisa al rostro.
Espero que tengan una hermosa noche, o un hermoso rato.
¡Hasta mi siguiente aventura!
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